Año nuevo, 'vida nueva'. Un poco de humildad, América

   Axel Bárcenas / @Axel_Barher    03 Ene 2017


El 2016 es historia y como ocurre cada inicio de año: los propósitos cargados de ilusiones inundan las esperanzas de mejoría de las personas… aunque estas ‘ganas’ parezcan irreales, inalcanzables o simplemente ya forman parte de una promesa cotidiana que se manifiesta año con año; la cual, no es más que un sentimiento de culpa para evitar reconocer aquello que no se quiere cambiar.

Aún recuerdo el inicio del 2016, ‘el año del centenario’... un lustro anunciado como bombo y tarolas en Coapa: asegurando que sus propósitos eran coronarse tanto en la Liga como en la Copa, sin mencionar que un soberbio Ricardo Peláez presentaba una serie de festejos de todo tipo; con la intención de hacer que ‘El más grande’ quedara en la memoria del futbol mexicano.

Y así fue… quedó en la memoria. Quedó como un Centenario manchado de fracasos, malos manejos a todos niveles y una estrategia de marketing, por demás absurda. Sin Copas, ni Ligas… eliminados en ambos torneos del 2016; humillados en Copa MX;  por si fuera poco, volvieron con la cola entre las patas de Japón a intentar resarcir sus caídas en la Final ante Tigres, donde… sí, también perdieron.

¿Pero quién tiene la culpa?, ¿los directivos?, por cambiar a futbolistas y cuerpo técnico como si se trata de sus calzones; por vender humo con playeras vomitivas y comerciales televisivos abrumadores… No podemos ser injustos culpando a los aficionados, esos que cegados por su amor a la camiseta azulcrema gastaron por hacerse de una playera, de un balón o de un boleto para ver un partido ‘conmemorativo’ ante Xolos donde por si fuera poco de todo fueron obligados a cantar un himno plagiado.

No… la culpa tiene un sólo nombre y vive en las instalaciones de Copa desde tiempos inmemoriales. Soberbia: esa que, como al resto de las personas, les impide ver sus limitaciones y sólo funciona para comparar e imponer la prepotencia sobre la impotencia; además, nos impide reconocer derrotas, errores, tanto como la idea de saber que podemos ser grandes sin pasar por encima del resto.

Así es América... deja de creer que ‘eres grande’, pon los pies en la tierra y trabaja con humildad para regresar a los primeros planos y darle a tu afición más satisfacciones que promesas infundadas. La grandeza se gana no se asume. Equilibra la realidad con tus sueños y aspiraciones, deja de creer que el éxito es un fin. La única manera de hacer lo irreal, lo increíble… es trabajando consciente de tus fuerzas y debilidades, solo así volverás a ser ‘grande’: no porque te cuelgues esa etiqueta, sino porque así serás reconocido por rivales y aficionados... a esos que les debes tanto. ¡Feliz 2017!