Los "estrellados mexicanos" se venden al soccer de Donald Trump

   @BrunoEarthsport    08 Ago 2017


El dos de octubre de 2005 la selección sub 17 de México dirigida por Jesús Ramírez hizo algo histórico que inspiró una revolución dentro del futbol mexicano. Vencieron 3-0 a Brasil en la gran Final del Mundial Sub 17 y por primera vez, el ‘Tri’ se proclamó campeón mundial en su historia. Hoy 12 años más tarde se puede confirmar el motivo por el cual una de las mejores generaciones del fútbol mexicano ha fracaso a la hora de trascender. 

Se acaba de confrimar el fichaje de Carlos Vela por Los Angeles F.C y de esa forma uno de los goleadores de aquella gran final donde se destrozó a Brasil, acompañará a otro integrante de ese Tri sub-17, como Gio Dos Santos, en su retiro prematuro del fútbol en la ciudad de Hollywood y el baloncesto. Jonathan Dos Santos, fichando por el Galaxy donde milita su hermano, también confirma la fuga de talento mexicano que "se retira" antes de los 30 años en un país donde el soccer es un deporte minoritario, con una liga débil y con un presidente que ha declarado que los odia por su nacionalidad. 

Carlos Vela siempre declaró que era más fanático de la NBA que del fútbol. Esa falta de pasión ha sido clave a la hora de ensombrecer una calidad destinada a triunfar en un grande. Como sí lo hizo su socio en la Real Sociedad, Antoine Griezmann, actual subcampeón de la Champions League y de la Eurocopa y ya tazado en 100 millones de Euros. 

La falta de mentalidad competitiva es el virus más peligroso y contagioso para una selección incapaz de llegar al quinto partido de un Mundial. A México le faltan más "Chicharitos o Márquez", que demuestran que en el fútbol como en la vida se requiere mucho más que el talento para llegar a triunfar. Pero desgraciadamente parece ser que el éxito inmediato y efímero seduce más que intentar ser leyendas del fútbol.