Para no olvidar: Una radiografía del espectáculo ‘McGregor-Mayweather’

   Axel Bárcenas (@el_rumour)    25 Ago 2017


En el deporte como en la vida, todo tiene un inicio y un final; sin embargo, cuando llega el momento de decir “adiós”, pocos dejan el orgullo de lado para retirarse dignamente entre los escombros de la humildad. Y es que ‘dejar de ser’ es indigno per se, al menos para aquellos que pasaron una vida obsesionados con el éxito, tratando de grabar con letras de oro su nombre en la historia; de esta forma, evitar pensar en la vida como una carrera perdida contra el tiempo y el olvido.
Muestra de ello es lo ocurrido con Floyd Mayweather y Conor McGregor, personajes que se han valido del deporte para construir un espectáculo vomitivo en el ocaso de sus carreras; digno de sus personalidades, donde el ‘show’ está garantizado, aunque el tema deportivo sea lo menos importante. Total, en este presente de consumo, poco importa hablar del deporte… sobre todo cuando las millonarias ganancias están garantizadas.
En este espectáculo (al que no me atrevo a llamar pelea por respeto al boxeo), se enfrentan dos de los personajes deportivos más mediáticos de todos los tiempos. Por un lado, un boxeador oriundo de Michigan, Estados Unidos, que a sus 40 años de edad logró encumbrar su nombre en la historia del boxeo al proclamarse campeón en seis divisiones diferentes, con un récord invicto de 49 peleas; por otra parte, un peleador de Artes Marciales Mixtas nacido en Dublín, Irlanda, quien a sus 29 años acaparó los reflectores al coronarse tres veces en la UFC, tras acumular 21 peleas y tres derrotas.
Pese a lo distinto de sus universos, la noche del 26 de agosto desde la Arena T-Mobile en Las Vegas, este par sostendrán una contienda regulada por las normas del boxeo: el acceso a la victoria será sólo por la vía del nocáut, nocáut técnico o la decisión por la vía de las tarjetas. Un punto en contra para McGregor, quien únicamente tendrá sus puños para defenderse… y a decir por su peculiar forma de pararse en el cuadrilátero, no sería una sorpresa ver que le tire alguna patada al ‘Pretty Boy’.
Por si fuera poco, ‘The Notorious’ subirá a un encordado de cuatro ángulos de 90 grados, todos unidos por un enlonado de 6.10 metros cuadrados, a diferencia del enrejado donde está acostumbrado a pelear; el cual, tiene un diámetro de 9.8 metros cuadrados y permanece sellado por una malla metálica sostenida por ocho ángulos de 135 grados. Lo anterior modificará el desgaste del peleador, sobre todo cuando un púgil promedio se prepara para disputar 12 rounds de 3 minutos, por uno de descanso; 21 minutos más que los tres rounds de cinco minutos que exige la UFC a sus combatientes.
Aunque esto parece una historia creada para beneficiar a Floyd, en lo que podría ser su último ‘combate’, la Comisión Atlética de Nevada hizo hincapié en su falta de imparcialidad y aprobó la utilización de guantes de 8 onzas (226 gramos); 57 gramos menos que los reglamentarios (10 onzas). Esto podría beneficiar a Conor, pues su pegada tendría mayor impacto en la humanidad de su oponente, aunado al hecho de que está a acostumbrado a utilizar guantes de 6 onzas (170 gramos). Claro está, que también la disminución en el peso de los guantes implica un menor esfuerzo físico-atlético.
A todo esto… ¿por qué McGregor buscó con tanta insistencia un encuentro tan desigual? Aunque el evento fue pactado en 154 libras (70 kilos), división Superwelter en la que Conor McGregor es campeón en la UFC, la respuesta está en la bolsa. Sólo por plantarse sobre el entarimado, ‘The Money’ tiene garantizada una bolsa de 100 millones de dólares; en tanto, su contraparte, estaría cobrando cerca de 75 MDD. Como si lo anterior no fuera suficiente, las ganancias generadas por temas de ventas, publicidad y PPV incrementarían sus ganancias hasta en un 30%. Sólo por agregar un referente, la pelea entre Mayweather y Pacquiao generó 623 MDD, hecho que repercutió directamente en sus bolsas… ¿tentador no?
Pese a la carencia de un título en juego, el Consejo Mundial de Boxeo no quiso quedarse atrás y, en esta tendencia creciente por regalar cinturones absolutamente por cualquier cosa o generar campeones de todo tipo, Mauricio Sulaimán presentó el ‘cinto’ simbólico que se llevará el vencedor; el cual, está manufacturado con piel de cocodrilo, cuenta con 1.5 kilogramos de oro de 24 kilates, 3 mil 360 diamantes, 600 zafiros y 160 esmeraldas; una pieza nunca antes vista.
Visto así, ‘decir adiós’ no será nada difícil para cualquiera de estas dos figuras, aunado al hecho de que habrán realizado uno de los espectáculos más vistoso de todos los tiempos. Como si se tratara de una enfermiza fiesta de despedida. Tampoco nos pongamos muy sabrosos: como lo escribí antes, sería imposible pensar que alguno de los citados pudiera dar su último adiós de otra manera. En ellos la humildad es tan escasa como su idea de derrota, como su concepción de humildad… de olvido.