Rafael Márquez: cuando el narcotráfico mancha el fútbol

   Manu Basile    09 Ago 2017


 
Existen pocos futbolistas mexicanos más emblemáticos que Rafa Márquez. Junto con Hugo Sánchez, es el futbolista más reconocido y sin duda el más exitoso en el extranjero.
 
Por eso es sorprendente y estremecedor para el mundillo del fútbol que “Rafita” haya sido señalado por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como cómplice (junto con personajes como el mediocre y misógino “cantante” chiapaneco Julio Álvarez) como presunto cómplice en actividades de lavado de dinero del narcotraficante Raúl Flores Hernández, quién ha trabajado con el Cártel de Sinaloa, Cártel de Jalisco Nueva Generación y muchos otros desde la década de los ochenta.
 
Y no creamos que las autoridades de Estados Unidos son ejemplos de “pulcritud”. Bien documentada está la tolerancia y complicidad que sus agencias y hasta sus ramas del ejército han tenido con el narcotráfico desde la Guerra de Vietnam. Pero que un cuatro veces mundialista y capitan de Selección Mexicana resulte “manchado” por una acusación de colaborar con el narco, en caso de corroborarse, no es cualquier cosa. Es un hecho sumamente grave que debería acarrear incluso hasta la cárcel y su expulsión de cualquier actividad relativa al deporte profesional.
 
Por lo pronto, Estados Unidos ya retiró la visa y congeló los bienes de “Rafita” en su territorio, lo que nos indica que esta acusación va en serio. De nueva cuenta, hay que tomar este caso con un saludable escepticismo -sobre todo recordando que la administración de Trump está ella misma en el ojo del huracán por acusaciones de tráfico de influencias y de colusión con el gobierno ruso-, pero en caso de que se confirme esta complicidad de Rafa con el narcotráfico, se confirmará nuestra peor sospecha: que los intereses más oscuros del planeta ya alcanzaron y enlodaron a nuestro querido fútbol.