Nadal y Ramos: el deporte y la política no se pueden separar

2017 Oct 05

   Carlos Rodríguez Ávila/@miyagui_flx    2017 Oct 05


No hubo manera de pasar desapercibida la represión hacia el pueblo catalán este fin de semana, donde la Guardia Civil salió a masacrar al pueblo español por igual y esto causó eco en todos los ambientes de la sociedad, donde obviamente el mundo del deporte no fue la excepción.

En específico quisiera señalar el caso de tres deportistas españoles que sus posturas me han creado inspiración para esta columna. El primero de ellos es Piqué, que a mi manera de ver las cosas, hizo bien en hacer todo lo posible por no salir al campo el domingo ante Las Palmas, donde también quisiera aprovechar para adelantar que a mi perspectiva, aunque haya independencia catalana, el Barcelona no abandonará la Liga, pero esa es harina de otro costal.

Los últimos dos en mencionar son Rafa Nadal, quien pidió separar la política del deporte, y Sergio Ramos, que mencionó esta mañana que mezclar el deporte y la política es un error.  Y precisamente de esto va mi artículo, como fiel seguidor del deporte considero que el error ha sido de ellos. Sí, el deporte y la política no son lo mismo, pero no, no se pueden separar.

Por eso mismo hoy he querido traer unos ejemplos que me vienen a la mente sobre la casi relación simbiótica que tienen dichas actividades en la vida diaria, tanto las veces que ha sido mala como las ocasiones en que ha sido un poco mejor.

 

Manipulación:

El nazismo y el fascismo son los primeros que vienen a mi mente, primero abordaremos el caso de Mussolini, que en la década de los 30 su régimen salió fuertemente favorecido por los mundiales conseguidos por la Azzurra, 1934 y 1938, mencionando especialmente el primero de ellos, que se llevó a cabo en Italia donde el dictador italiano hizo acto de presencia en cada partido de su selección y además dio a la tarea de escoger personalmente a los árbitros que pitarían dichos encuentros.

 


Benito Mussolini festeja con los jugadores campeones de Italia 1934.

 

El segundo caso es el de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, los cuales Adolf Hitler usaría para propaganda directa a su Alemania nazi y el resto del mundo, obteniendo 33 medallas doradas, 9 más que Estados Unidos, y un total de 89 preseas, siendo de lejos el mejor país en aquellas ediciones.

Adolf Hitler durante los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936.

 

El triunfo y la unión:

Tocando el tema de los Olímpicos de 1936, en el atletismo poco pudo hacer Hitler para evitar que la sensación del momento en aquellos años, Jesse Owens, se coronara nada más y nada menos que con cuatro medallas de oro, en las pruebas de 100 metros planos, 200 metros planos, Salto de longitud y en la 4x100, donde circulan muchas versiones, desde el acérrimo odio del dictador con el atleta estadounidense hasta el rumor de que Owens cargaba en su billetera una foto estrechando la mano de Hitler.

Uno de mis favoritos es de la Copa Mundial de Rugby de 1995 en Sudáfrica, donde entre la derrota del apartheid (sistema de segregación racial entre blancos y negros en el país africano) y un Nelson Mandela como nuevo presidente de aquel país, el activista uniría a toda una nación a través de una selección deportiva que terminaría dando un gran torneo coronándose en calidad de invicto frente a una de las mejores selecciones de la historia, los All Blacks de Nueva Zelanda.

 

Nelson Mandela y Francois Pienaar durante la premiación al campeón del Mundial de Rugby 1995, en Sudáfrica.

 

La guerra invade el campo de juego y la supera:

El mundial de Chile en 1962 fue el más brutal en toda la historia y está marcado principalmente por los encuentros entre la Unión Soviética y Yugoslavia, y por la Batalla de Santiago (Chile vs Italia), aunque sólo hablaremos del duelo entre europeos, quienes por aquellos momentos pasaban relaciones poco amistosas, donde la URSS se impondría por 2-0 y ambas escuadras se darían con todo, donde inclusive el ruso Dubinsky saldría por cambio ante la imposibilidad de continuar y se tendría que retirar del fútbol debido a la lesión en cuestión.

 


Eduard Dubinsky sale del campo con la tibia y el peroné rotos.

 

En Centroamérica también tenemos la Guerra del Fútbol, desatada en parte por la tensión vivida en los juegos eliminatorios al Mundial de México 1970 entre Honduras y El Salvador, donde cada uno ganaría en su país para jugar un partido de desempate en tierras aztecas (debido a la tensión de la cercanía de la guerra) y sería ahí cuando El Salvador obtendría su primer pase a un Mundial tras derrotar a la H por un marcador de 3-2.

 

La protesta:

Una imagen icónica, no sólo del deporte sino también de la historia, es la de Tommie Smith y John Carlos sobre el podio realizando el saludo del Black Power en los Juegos Olímpicos de México 1968, durante el himno nacional estadounidense, en representación de toda la raza negra oprimida y la pobreza en Estados Unidos, gesto que les causaría ser abucheados luego de la ceremonia de premiación y ser objeto de fuertes críticas al regreso a su país.

 

 

En la historia reciente tenemos el caso de Colin Kaepernick, quien, tras haber brillado en los reflectores del mundo por arrodillarse durante la entonación del himno de Estados Unidos previo a los encuentros de la NFL, gesto que le ha costado terminar por no ser contratado por ninguno de los equipos de la Liga, en una protesta que ante las recientes declaraciones de Trump se ha vuelto común hasta con los dirigentes de los equipos. Al respecto Colin mencionó: "No voy a ponerme de pie para demostrar orgullo por la bandera de un país que oprime a las personas de color. Para mí, esto es más grande que el fútbol y sería egoísta de mi parte mirar hacia otro lado". 

 


Eli Harold, Colin Kaepernick y Eric Reid arrodillándose previo a un juego contra Dallas en octubre.

 

El choque de ideologías:

La Guerra Fría es uno de los acontecimientos más influyentes en la historia de la humanidad y esto se vio reflejado en los tableros de ajedrez, justo durante tal conflicto entre Estados Unidos y la Unión Soviética, Bobby Fischer y Boris Spassky (campeón defensor) se verían las caras en la final del Campeonato Mundial de Ajedrez en 1972, donde en un encuentro al mejor de 24 partidas, Fischer se llevaría el título por 12 ½ a 8 ½, terminando así con el reinado soviético en dicha disciplina de 24 años.

 


Spassky y Fischer estrechan sus manos tras finalizar una de las 21 partidas de la final.

 

Por otro lado tenemos una de las series más simbólicas del box, Joe Louis, representante de Estados Unidos, contra Max Schmeling, figura de la Alemania Nazi. En el primer encuentro, en el Yankee Stadium, Nueva York, el alemán noquearía al estadounidense en el doceavo asalto, ganándose los halagos del régimen nazi y del Ku Klux Klan. Mientras que en la revancha, nuevamente en el Yankee Stadium, el americano tomaría revancha derrotando al europeo por la vía del cloroformo apenas en el primer round. Dos de los nocauts más significativos del boxeo.

 


La pelea completa del Louis vs Schmeling II.

 

La expresión del pueblo:

En México la voz del pueblo no se ha mostrado inmune, la primera gran muestra fue durante la inauguración del Mundial 1970, cuando el presidente Gustavo Díaz Ordaz, dos años después de la matanza de Tlatelolco, recibió la rechifla de 80 mil personas, misma suerte por la que pasó Miguel de la Madrid en el inicio del Mundial de 1986 (aunque para aquel entonces, el Azteca ya albergaba 115 mil personas), misma suerte pasaría Felipe Calderón en la inauguración del Mundial Sub-17 del 2011. Más recientemente las protestas por Ayotzinapa, que fueron censuradas y sancionadas por la Liga MX.

 


Rechifla a Gustavo Díaz Ordaz por parte del Estadio Azteca el 31 de mayo de 1970.


El Azteca hace de las suyas otra vez, el mismo 31 de mayo pero 16 años después, con Miguel de la Madrid.

 


Afición del Querétaro mostrando un mensaje en apoyo a Ayotzinapa.

 

Y el conflicto por el que escribo este artículo, en las gradas del Camp Nou, el pueblo catalán y sus jugadores se han cansado de pedir su independencia, cosa que personalmente espero que logren, porque es algo que tarde o temprano llegará.

 


Aficionados del FC Barcelona con un mensaje claro en las tribunas del Camp Nou.

 

Con estos ejemplos, Rafael Nadal y Sergio Ramos, quería comentarles que sí, deporte y política no son lo mismo, pero no, no se pueden separar.


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